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Cada-Momento

Cada momento

Cada momento

Jueves, pasa de las 10 de la mañana.

Ayer estuve pensando, mientras me dormía, que realmente el día a día nos roba el tiempo; se escapan los minutos como si no fuésemos capaces de pagar la hipoteca de vivir. Parte de ese castigo es el no poder sentarme con calma, ya cerrada la puerta del armario de los temas de trabajo, de compras, de arreglar y limpiar, de atender al teléfono... y charlar contigo.

De alguna parte tiene que poder salir un rato para, si hace falta, compartir los silencios en lugar de las palabras mientras te acaricio el cuello; o para hablar de vanalidades, o de esas cosas que nos hacen fruncir el ceño, o para saber cómo estás por dentro y si las cosas que dolían en el alma duelen menos.

Es por eso que ayer estuve pensando y creo que no debería permitir que todas esas cosas que a cada momento quiero compartir contigo se me quedasen  mezcladas unas con otras (como las migas de los restos de la merienda de un niño en el bolsillo de su mandilón) porque perderán el sabor y se podrán rancias; y después, cuando quiera recogerlas, el tiempo me reclamará la falta de precaución.

Tengo que confesar que, aunque en más de una ocasión (creo que como todos los de nuestra generación hemos sufrido) alguien nos regaló el clásico "Mi Diario" con su forro en polipiel y su candadito, nunca tuve la necesidad de escribir cosas así porque auto-recordarme sensaciones o sentimientos no era necesario. Ahora no lo es tampoco en sí mismo, no es eso lo que quiero.  Se trata de que no me resulta posible levantarme cada mañana y ponerme a funcionar de manera independiente de ti; no es pretender que dos seamos uno solo: es que dos seamos dos, pero de la mano; ni es ir yo contigo o tú conmigo: es ir juntos.

Ya te lo he dicho muchas veces en estos años, y te lo dije también ayer: no consigo concebir la vida sin tí. En 24 horas de cada día pasan tantas cosas, pensamos tantas otras, vemos tantas... lloramos, reimos, pensamos, dormitamos, corremos, hacemos y deshacemos, decidimos... Te regalo, quiero que tengas contigo, todo aquello que continúa haciéndome lo que soy, lo que tú conoces tan bien.

Cada momento, aunque sea en silencio, pero acariciándote.

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